Diciembre 1, 2025
El Gobierno Municipal de San José de Iturbide aprovechó la entrega de una cancha de Futbol 5 a la Escuela Primaria “Juan Álvarez”, de la comunidad La Cantera, para rendir un inesperado pero muy emotivo reconocimiento a la memoria de “Beto” Espinoza, jugador de grandes batallas deportivas e incansable promotor del balompié en esa localidad, cuya trayectoria lo llevó a participar en torneos locales, regionales e interestatales.
El alcalde Manuel Montes de la Vega inició la entrega de la cancha con un emotivo mensaje para recordar los logros deportivos de Humberto que le dieron lustre a los equipos en los que jugó en La Cantera y los que también dirigió a lo largo de su vida, forjando al futbol como esencia en la vida de muchos niños y jóvenes de la comunidad.
El momento de mayor emotividad y sorpresa fue cuando el presidente municipal pidió le acercaran un poster de “Beto” luciendo uno de los tantos trofeos que conquistó en su andar deportivo.
Su viuda, Elsa Mata, no pudo ocultar la emoción del momento y con palabras entrecortadas agradeció al alcalde el detalle, destacando que su esposo fue parte de la dinastía deportiva de los Espinoza, un clan que ha dejado huella en La Cantera.
“Este reconocimiento (a “Beto”) lo comparto con todos y la verdad nos sentimos muy honrados”, dijo a nombre de la familia.
En ese sentido, el presidente municipal Manuel Montes resaltó que el legado deportivo es importante, por ello se fijó como meta con el titular de la Comisión Municipal del Deporte y Atención a la Juventud Iturbidense (Comudaji), Leopoldo Cabello Robles, la construcción de 100 canchas, de las cuales ya se entregaron diez, y el próximo año esperan hacer 50 más y el resto en el tercer año de gobierno.
Invitó a las alumnas y alumnos de la comunidad a ejercitarse y seguir el legado deportivo de sus antepasados, además de ser cuidadosos con la disciplina y los valores que les inculcan en la escuela y sus familias.
Tras disparar un penalti, a manera de inauguración, alumnas y alumnas se apropiaron de su cancha y no pararon de jugar. No importó que se realizara un convivio en el patio de usos múltiples, la nueva cancha comenzó a ser escenario de sueños y glorias individuales.
A lo lejos se escuchó el silbato del tren, como preludio del arbitraje que enfrentan en la vida misma.

