Abril 30, 2026
En medio de risas, colores y miradas que lo dicen todo, el patio del DIF Municipal de San José de Iturbide se transformó en un espacio donde la infancia se celebró con el corazón. No fue un festejo cualquiera: fue un acto de reconocimiento, de empatía y de amor hacia quienes, desde su singularidad, enseñan a mirar la vida de otra manera.
Al encabezar la celebración del Día del Niño, la presidenta del Sistema Municipal DIF, Ana Paola Quintana, dejó claro el sentido profundo de este encuentro: una fiesta pensada desde la inclusión.
“Hoy es un día para reconocer su capacidad de adaptarse a un mundo que no siempre está hecho para ustedes, y por eso son tan especiales”, expresó con sensibilidad ante niñas, niños y sus familias. Su mensaje no solo fue un saludo, sino un abrazo colectivo que puso en el centro la fortaleza, la alegría y el amor genuino que estos pequeños aportan a sus hogares.
Quintana subrayó que más allá de una fecha en el calendario, la celebración representa un reconocimiento a la resistencia cotidiana, a la lucha silenciosa y al valor de cada niño y niña que enfrenta desafíos desde su condición. “Es un día de fiesta, pero también de reconocimiento”, enfatizó.
En ese mismo tono, el alcalde Edgar Manuel Montes de la Vega, quien acudió acompañado de la regidora Martha Ledezma, reafirmó el compromiso institucional con los sectores más vulnerables, destacando que este tipo de eventos no solo celebran, sino que también visibilizan.
LECCIÓN VIVA DE RESILIENCIA
“Tenemos que ser más humanos, más empáticos, más amorosos, principalmente con quienes más nos necesitan”, expresó, al señalar que las niñas y niños con capacidades diferentes representan una lección viva de resiliencia y sentido de comunidad. “Ellos nos muestran la verdadera razón del compromiso que debemos tener como familia”, añadió.
El edil reconoció el trabajo del equipo DIF, del voluntariado y de quienes hicieron posible la jornada, subrayando que, pese a las limitaciones, el esfuerzo siempre estará orientado a atender lo más urgente: el bienestar de quienes más lo requieren.
La celebración, sin embargo, se vivió en cada detalle. Los pequeños recorrieron módulos diseñados especialmente para ellos: pintacaritas, juegos como boliche, un espacio para fotografías -muchas de ellas solicitadas con las reinas de las Fiestas Patrias y Fiestas de Fundación, Valentina y Nopsayana-, y la magia de un cuentacuentos que atrapó su imaginación. Cada actividad fue pensada para provocar sonrisas, pero también para generar un entorno seguro, accesible y lleno de afecto.
Hubo sorpresas, regalos y, sobre todo, momentos que quedarán en la memoria de las familias presentes. Porque más allá del entretenimiento, lo que se construyó fue un espacio donde la inclusión dejó de ser discurso para convertirse en experiencia.
En México, el Día del Niño -instituido en 1924 durante el gobierno de Álvaro Obregón- tiene como propósito recordar los derechos de la infancia. En este contexto, la celebración organizada por el DIF Municipal cobra un sentido aún más profundo: reafirma que esos derechos deben ejercerse sin distinción, garantizando condiciones de igualdad, respeto y desarrollo pleno.
Así, entre juegos, abrazos y sonrisas, el mensaje fue claro: la inclusión no es un acto extraordinario, sino una responsabilidad cotidiana. Y en ese patio, por unas horas, se construyó el mundo que muchos anhelan: uno donde cada niño y cada niña, sin importar sus capacidades, es celebrado, escuchado y, sobre todo, amado.

